Homilía CG10–07–2018 – Padre Mimiague

Mateo informa de la actividad incesante de Jesús. Recorre toda aldea y ciudad para sanar toda enfermedad, enseñar y curar. Jesús, la Palabra del Padre, está siempre en actividad. Jesús ve a las multitudes, ayer y hoy, ve las multitudes de todos nuestros países donde estamos implantadas, y donde la Palabra de Dios ha sido anunciada y sembrada, y donde los cosechadores están trabajando, y en ellos, en nosotros, Jesús está trabajando, ayer y hoy enfrente de estas multitudes desamparadas y abatidas como ovejas sin pastor. Sin embargo, la actividad de Jesús no le impide que vea con mirada contemplativa. Él ve los campos, siente la falta de pastores, y pide orar al dueño de la mies para que envíe cosechadores.

A este evangelio le sigue la llamada y el envío de los discípulos. Igual que nosotros hemos sido llamados y enviados. Recordemos nuestra historia vocacional. Nuestra propia conversión y llamada se produjo gracias a apóstoles que escuchamos, gracias a algún cosechador. Es necesario orar, el Señor envió sus primeros discípulos como somos nosotros enviados de todos los países. Jesús nos precede, se nos adelanta también en el trabajo del capítulo, orad para que respondamos a la misión que él y la iglesia nos confía. Demos gracias a Dios por el regalo de la vida religiosa. Un don que la Iglesia recibe de su Señor. Demos gracias a Dios por el carisma de nuestros fundadores y fundadoras. Carisma que tenemos cada día que actualizar en el mundo que cambia, en este mundo.

Oremos como el Hijo nos pide, oremos al dueño de la cosecha para que envíe obreros a su cosecha.

 

En français :

2018-07-10T10:50:29+00:00juillet 10th, 2018|Mots-clés : , |