Homilía CG16–07–2018

Al final del Evangelio de hoy se dice que el que recibe a un pobre me recibe a mí. Hace poco recibía un e-mail de cristianos perseguidos, y dice que hay obispos que fueron a ayudar a cristianos de un país y les arrancaron la cruz. Estamos como en época de los romanos, seguimos teniendo muchas personas perseguidas. Hay muchas personas que dejan familia, situaciones económicas buenas, y se van como profetas a proclamar la Buena Nueva, pero no son solo sacerdotes, también son laicos, hombres y mujeres.

En este capítulo, aunque no sé de qué hablan, quizás sean números, pero lo más importante son las personas, esas personas de todas las naciones. Hemos dicho “no” al mundo y “sí” a Dios; para ir a ayudar a todas las naciones. En nuestra Europa estamos compartiendo la fe con muchas naciones.

En esta Eucaristía me han dicho que damos gracias al consejo anterior, habéis elegido uno nuevo. No perdamos tiempo, el Señor nos espera, nos ha dado un mensaje de anunciar la Buena Nueva en todos los países. La mentalidad europea antes era de irnos a otros países, pero ahora son los cristianos de áfrica o américa que nos vienen a evangelizar, y esto está bien. Al nuevo consejo le toca esta tarea de evangelizar, el nuevo consejo deberá emprender esta misión. No será fácil. Todos en nuestros apostolados hemos pasado momentos duros, y en esos momentos hay que volverse a María. Siempre está ahí, en los momentos importantes de la Iglesia, al pie de la cruz… En todo momento está Jesús.

 

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2018-07-16T10:42:09+00:00juillet 16th, 2018|Mots-clés : , |