Homilía del padre Brito – CG 23 06 2018 – ES

Podemos comentar muchos elementos en el Evangelio de hoy, sin embargo nos vamos a detener en estos tres aspectos:

  1. La providencia de Dios se ocupa de todos nosotros, hace brillar el sol sobre buenos y malos.
  2. Dios es Padre, el Padre Celestial que se ocupa de nosotros, afirma Jesús en este Evangelio, uno de los pocos lugares en que aparece explícitamente.
  3. Acoger esta providencia de Dios es lo que nos permite entrar en el Reino de Dios.

Para ilustrar estas ideas puede ayudar una pequeña historia que me sucedió en Buenos Aires, que está en consonancia con lo que el papa francisco nos dice en Evangelii gaudium cuando afirma que al orar no es Dios el que cambia, somos nosotros los que somos cambiados.

Estaba yo en una parroquia de Buenos Aires, en donde había cuatro lugares de chabolas, villas miserias como las llamamos allí. Íbamos a celebrar la misa una vez al mes y éramos invitados por alguna familia siempre. Un día estábamos en esa sala de seis metros por seis, donde sicede toda la vida. Fuimos invitados por una familia de cuatro hijos. En el momento de sentarnos en la mesa, el padre de familia me dice que bendiga la mesa, y lo hago. Uno de los niños dice: “los de la casa de al lado no rezan”. Los niños dicen siempre la verdad. Y le pregunto: “¿Por qué no rezan?”. Me responde: “Porque no tienen para comer”. Sin duda es injusto y la injusticia pone en cuestión la justicia de Dios, su providencia. No se comprende por qué hay gente que no tiene para comer, cómo Dios lo permite. Esto es el anti-reino. El almuerzo continúa, en un momento la madre se levanta prepara un pequeño banquete, se lo entrega al niño, y marcha corriendo. La comida termina, los niños van a jugar al patio central, como hay en las villas miserias.

Quedo con los padres de familia, ellos siempre acuden cuando hay misa en la villa. Les pregunto “¿qué hacéis cuando no hay misa?”. Dicen que se reúnen en una pequeña capilla de la virgen a rezar el rosario. Allí va toda la familia, los niños, los perros y gatos… Dice que un día se les ocurrió en la oración, hacer una lista de las familias de la villa y encargarse por turnos de esa familia de la casa de al lado que no tienen para comer porque el padre no tiene trabajo. Se enviará la comida por medio de uno de los niños para no herir los sentimientos.

Esto es lo que significa lo que dice el papa Francisco acerca de la oración que no cambia a Dios, sino que nos hace cambiar a nosotros. Dios no cambia, es siempre providente, lo que realiza es que nos hace sus colaboradores. Por la oración la comunidad evolucionó, se le ocurrió hacer esa lista para que esa familia tenga siempre algo que comer. La caridad es creativa y esa creatividad surge de la oración.

Hoy, día en que celebramos a María, se nos pide actuar al “estilo mariano”, como también dice nuestro papa. Al contemplar la figura de María, se descubre la fuerza revolucionaria de la ternura y del afecto.

Pidamos a este capítulo, en el que celebramos la misa de santa maría en sábado, que cambie nuestro corazón. Él no cambia, nos hace cambiar a nosotros, nos introduce en su Reino. Que cambie el corazón de las capitulantes a un estilo mariano, para actuar con mucha ternura y afecto.

2018-06-26T11:15:33+00:00juin 23rd, 2018|Mots-clés : |